martes, 29 de enero de 2008

Aprende a compartir....

Aprende a compartir....

Soy el tiempo.

El tiempo, la arena eterna,
baila con la brisa, nos ciega,
pues el tiempo eso hace; nos roba los detalles,
opaca la vista a la vida y al amor.

Sus ojos, que algún día brillaron con gran intensidad,
ahora son irreconocibles.
Su aroma se pierde entre la humedad y su canto es
callado por la constante, fuerza pacífica del mar,
que al contrario de la mía será eterna.

Mi vida, que es un grano de arena,
está a la merced del viento,
que a veces es amigo y otras terrible.

Mi vida junto con la de toda la arena,
forman a la eternidad (lo pasado, lo que queda porvenir)
todas unas simples historias que nos relata el viento.

Tu también eres una arena y sin embargo, eres parte de mi.
Pero la arena no siempre puede estar junta,
no hay día en que el viento no la pueda separar.

Pero yo sigo y seguiré por siempre,
tal vez como un simple granito de arena,
insignificante pero poderoso,

pues ni el tiempo ni el aire me pueden partir en dos,
y algún día todo estará tranquilo.

Entendiendo esto, me pierdo más,
porque al pensar sobre mi vida,

el viento sopla más fuerte...

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